07 junio 2006

Elogio a la apostasía o a la libertad de elegir


Hay palabras que huelen … y apostasía huele a hoguera y a tribunal del Santo Oficio. Cuando la oigo decir, más que cuando la leo, me viene siempre a la memoria el emperador romano más odiado y vilipendiado por el cristianismo (más que Nerón, que Tiberio o que Calígula): Juliano el Apóstata. El emperador que quiso parar y dar marcha atrás en la Historia; volver de nuevo al paganismo y hacer pública renuncia del catolicismo. Odiado más por retrógrado que por pagano. Estuvo a punto de dar al traste con la teogonía progresista de la Historia, que el cristianismo representa. El tiempo lineal cristiano, victorioso sobre el tiempo cíclico pagano del eterno retorno. Juliano puso en peligro a la Religión de la Historia, haciendo entrar a la religión (la contingencia, la libertad, la fuerza) dentro de la Historia. Por eso le llamaron "maldito los siglos". Al fin y al cabo, estuvo a un triz de aguar la fiesta y de cambiar el guión de la trola más grande jamás contada.

Así que la palabra apostasía se mueve en mi imaginario, y creo que el de muchos otros, entre el terror de la persecución y el oprobio de la infamia. Pero si nos reponemos de estas primeras impresiones sensitivas (olor, temor, vergüenza), emerge una poderosa asociación entre la apostasía y la libertad. Incluso, si me apuran, extiendo la asociación hasta la soberbia. La apostasía es un acto de soberanía individual, de quien no quiere estar donde no ha decidido ir. La palabra apostasía - aclarémoslo ya, por si hay alguien no lo sabía - es una palabra del Código de Derecho Canónico, definido como: "el rechazo total de la fe cristiana" (Canon 751), y la enumera entre los delitos contra la religión y la unidad de la Iglesia, castigados por excomunión latae sententiae (Canon1364). El derecho canónico distingue netamente la apostasía de la here­jía. Herejía es la "negación pertinaz, después del bautismo, de una ver­dad que ha de creerse". Apostasía es el rechazo total de la fe.

En términos un poco más simples, coloquiales y menos dramáticos, la apostasía es la acción de solicitar la baja en la Iglesia Católica. La baja voluntaria, claro está. Es el ejercicio práctico de un derecho que la Iglesia se resiste a admitir, y que provoca continuas dilaciones, retrasos y obstáculos a aquellos que lo solicitan. Y aquí es donde está el problema de miles de personas que han solicitado la baja, en los últimos años, en España. No pueden salir de la Iglesia. Literalmente, están condenados a ser miembros involuntarios de una confesión religiosa. Muchos y muchas son los que se niegan a ser utilizados como militantes católicos, en las reclamaciones de financiación pública de los obispos.

Muchas de estas personas se han dirigido al Congreso de los Diputados, denunciando que llevan años intentando apostasiar y que, por un motivo u otro, la Iglesia no les deja. La iglesia se convierte, de esta forma, en una especie de “huerto del francés”: el que entra no sale más de él. Antes, la apostasía conllevaba la muerte física. Ahora la muerte civil, en cuanto que no te permiten elegir el pertenecer o no a una confesión religiosa.

La apostasía pública y responsable que estas personas deciden es un acto de profundo respeto a las creencias religiosas que no comparten. El apostata es mucho más respetuoso con la religión que aquellos que celebran misas sin Dios y ritos sin fe, adosados a un Catolicismo social, cargado de hipocresía (sepulcros blanqueados). El apóstata respeta a lo que no cree, rindiendo tributo a la verdad de su conciencia y de su libertad. Yo, si fuera católico, sería el más firme defensor del derecho a la apostasía .

Por todo ello, hemos tenido que proponer una Proposición no de Ley, para que el Gobierno haga efectiva la protección de los dos derechos fundamentales que están aquí en juego: el derecho a la libertad de asociación y el derecho a la libertad religiosa e ideológica. La Iglesia está obligada a conceder, ipso facto, las solicitudes de baja que cualquier ciudadano solicite. Y el Estado está obligado a hacer cumplir y proteger estos derechos. Y, de lo contrario, a actuar contra los que, obispos o no, lesionen estos derechos.
Francisco Garrido

17 mayo 2006

La Izquierda y la peligrosa idea de Darwin...


Peter Singer, uno de los promotores del Proyecto Gran Simio, publicó, hace pocos años, un librito que se denominó “Por una izquierda darwinista”, en el cual abogaba por una síntesis entre los ideales igualitarios y emancipatorios de la izquierda y los condicionantes etológicos, biológicos y ecológicos de nuestra especie. Arremetía, así, contra una izquierda idealista, de raíz más hegeliana que marxista, que ha hecho de lo social una nueva reencarnación del espíritu, más allá, de todo límite material y físico.
Para Singer, la asunción de las tesis evolucionistas del darwinismo era la prueba de fuego de esta nueva síntesis neomaterialista. Los objetivos políticos de la izquierda podían encontrar un suelo firme de realización y fundamentación en ciertas disposiciones biológicas animales. El recuentro entre el animal que somos y el animal que hemos llegado a ser es, para Singer, el mejor y más directo camino hacia una civilización sostenible, pacífica, democrática e igualitaria.La ignorancia de estas constricciones biológicas y materiales han conducido a la especie humana al “delirio de omnipotencia”, que tiene como efecto la crisis ecológica. Pero también ha provocado el fracaso de la realización de los ideales de la izquierda. Sin esta adaptación a la realidad primordial de la izquierda, le queda el refugio de las utopías. Compite ahí en el mismo territorio de las religiones: el consuelo o la alucinación.
Por esto Marx, que tuvo una clara vocación materialista, atacó despiadadamente al socialismo utópico, tanto o más que al liberalismo o al conservadurismo religioso.Si como diría R. Dawkins, el único objetivo común de todo lo que existe es reproducirse (o durar, que dijo también Bergson), serán éticamente preferibles aquellas estrategias más exitosas que alcancen mayor y mejor nivel de extensión de la vida y su diversidad (tanto individual como colectiva).Llegados a la situación en que estamos (posibilidad de desaparición de nuestra especie), hemos de plantearnos el uso de nuestros propios artilugios evolutivos (mucho de ellos de carácter simbólico o cultural), para salir de esta fatal encrucijada.
La disyuntiva no está ya entre “socialismo o barbarie”, como gritaron Castoriadis o Morin, sino entre “ecología o aniquilación”.En ese bagaje cultural de nuestra especie, los ideales y principios de la izquierda se muestran mucho más naturalmente eficaces para la conservación de la vida. Valores como la cooperación, la interdependencia, el pluralismo, la igualdad, forman parte de la economía moral de la izquierda y son imprescindibles para la sostenibilidad.Esta dimensión cultural o simbólica de la humanidad nos ha hecho una especie muy eficiente, desde el punto de vista cognitivo y conductual. Por ejemplo, tenemos un lenguaje que con 80.000 palabras somos capaces de elaborar una trama casi infinita de expresiones, descripciones, instrucciones, mensajes. Igualmente ocurre con los números naturales. Esta extrema eficiencia antropológica ha generado una gran superioridad competitiva con nuestro entorno, y ello un desbordamiento de los límites ecológicos de nuestro ambiente.
La paradoja es que, a base de eficiencia cognitiva (interna), hemos alcanzado un altísimo grado de ineficiencia social y ecológica (externa). Podemos decir que la soberbia que ha emanado de nuestra eficiencia interna nos ha conducido al olvido del modelo de eficiencia externa que son los ecosistema naturales.El giro ecológico y biológico implica poner de acuerdo la eficiencia evolutiva (cognitiva) de nuestra especie con la eficiencia tecnológica (metabólica) de la misma, en relación al ambiente.
El modelo para la eficiencia y la sostenibilidad está allá en la naturaleza (la biomímesis), pero también está en nuestra propia naturaleza (neuromimesis). Aprender de nuestro cerebro, de nuestras relaciones sociales primordiales, para organizar nuestras relaciones ecológicas. En el mismo plano donde surge el problema del metabolismo ecológico insostenible de la especie humana (en la eficacia cognitiva y social) reside gran parte de la solución (la neuromímesis). Si la biomímesis nos enseña cómo organizar de forma sostenible nuestros intercambios metabólicos con la naturaleza, la neuromímesis y etomímesis nos deben enseñar cómo autorganizarnos, para que la biomímesis sea más fácil y posible.
En esta reconciliación con la eficiencia original de la que venimos, juega un papel fundamental la etología animal y, en especial, la primatología. En los grandes simios están muchas claves del hombre y de la mujer que fuimos y que somos. Por ejemplo, la función del juego y del sexo, en las sociedades de bonobos, nos ilustran como es posible el uso del tiempo y del goce, rico en el despilfarro improductivo y austero, en el uso de los recursos materiales.Conservar y proteger a los grande simios no sólo es un deber derivado de la responsabilidad que hemos contraído, por haber alcanzado las altas cumbres de la destrucción mutua asegurada, (principio de responsabilidad de H. Jonas), y de la necesidad ecológica de proteger la biodiversidad. Es, también, una fabulosa oportunidad pedagógica para nuestra especie. No podemos avanzar, en nuestra renaturalización, sin ampliar los horizontes de la igualdad; sin reconocerlos como semejantes.Al igual que las estrategias económicas y tecnológicas sostenibles (la economía solar, por ejemplo) que hemos aprendido, por medio de la biomímesis, es la única infraestructura material y tecnológica capaz de generar un mundo donde sostenibilidad y justicia se complementen. Donde el modelo productivo sea ecológicamente universalizable a toda la especie humana. De igual modo, la neuromímesis y la etomímesis sientan las bases de la tecnología política, ética y jurídica, capaz de dotar de suelo ontológico a la realización de los principios y valores de la izquierda y de la sostenibilidad.
Estamos en las puertas de una era biopolítica, donde la vida se convertirá en la principal categoría política. La izquierda darwinista está llamada a ser la izquierda de la era biopolítica, de igual forma que el socialismo fue la izquierda de la era industrial. Todo esto no lo ha entendido la izquierda tradicional, demasiado concentrada en el idealismo sociologista, el mecanicismo funcional y en el atomismo ontológico. Empeñados en reducir la igualdad a una generación y a una especie, en cambiar sólo las relaciones, y no las formas mismas de producción. Con ojos sólo para la explotación social, pero ciega ante la insostenible explotación de los recursos naturales del metabolismo social. Esta izquierda es el vivo ejemplo de la impotencia, de la jeremiada permanente, del moralismo inocuo. Como las religiones, sólo le queda institucionalizar los usufructos emocionales de la impotencia, por medio de una economía del rencor.
La izquierda biopolítica debe retomar el impulso spiniozista hacia la potencia y la piedad, hacia la política de la alegría, que surge y asienta alianza con la vida, como categoría política. La “peligrosa idea de Darwin “, es el título de un magnífico libro del filósofo D.Dennett, donde nos informa de lo cambios profundos que la propuesta darviniana tiene para nuestro mundo. Entre Darwin y Spinoza está el futuro de una izquierda que debe hacer suyo el aserto del pensador judío holandés, cuando escribió: ”Nadie sabe lo que puede un cuerpo”….
Francisco Garrido Peña

Chernóbil, veinte años después: Razones para no resucitar al monstruo


En estos días, conmemoramos la catástrofe nuclear de Chernobyl, que ha costado decena de miles de muertes de personas, centenares de miles afectadas gravemente en su salud, millones de hectáreas contaminadas, y miles de años por delante para descontaminar. Es bueno recordar esto, ahora que algunos quieren resucitar el monstruo nuclear.¿Cuáles son las razones que aducen los que plantean rebatir el debate nuclear? Básicamente tres:Primera, la energía nuclear es la única alternativa para sustituir a los combustibles fósiles, como única forma de parar el cambio climático.Segunda, la energía nuclear es más barata que los precios que alcanza el petróleo y el gas, por su progresivo agotamiento.Y tercera, la energía nuclear nos hace menos dependientes del exterior, en materia energética.
Los argumentos sobre el cambio climático no pueden ser estatales, y han de ser necesariamente mundiales. Por ello, para valorar este argumento, observaremos una de las propuesta más serias de sustitución de generación de electricidad con combustibles fósiles por energía nuclear: el programa realizado por la Intenacional Energy Outlook y que ha criticado, de forma muy rigurosa, el investigador catalán del MIT, Marcel Coderch. Para que esta sustitución sea posible, es necesario construir, antes del 2030, unos 4500 reactores nucleares tipo 1GWE, 146, para renovar el parque nuclear actual, y 76 más para cubrir el aumento de la demanda previsto. En total, 4740 nuevos reactores nucleares. Esto supone un reactor nuevo cada dos días, de aquí a los próximos 25 años. Hay que tener en cuenta que cada reactor tarda no menos de cinco años en construirse ¿Cómo seria esto posible? ¿Cuál sería la situación del cambio climático cuando se lograra poner en funcionamiento todo el nuevo e inmenso parque nuclear necesario? No podemos ignorar que en el periodo de más construcción de reactores nucleares (1963-1988) se construyeron sólo 423 (17 reactores por año).Si estos nuevos 4740 reactores no son de cuarta generación (de neutrinos rápidos de ciclo cerrado), sólo se podrán instalar en países seguros políticamente, pues de los residuos del combustible nuclear de los reactores convencionales actuales se puede extraer plutonio y, con ello, fabricar bombas atómicas (mirar la crisis del programa nuclear iraní). Los reactores nucleares de neutrinos rápidos de ciclo cerrado no estarán en funcionamiento, si es que alguna vez lo están, hasta dentro de 30 a 35 años .Sobre las ventajas comparativas entre el precio del combustible fósil y la energía nuclear, hay que decir que si las causas del aumento del precio de los combustibles fósiles son la cercanía del cenit y la ubicación geoestratégica inestable de los yacimientos, estas dos mismas causas se repiten en el uranio nuclear. Para el programa de las 4740 nuevas centrales, se necesitaría una media de extracción de uranio de 700 Kt anual, lo cual supone multiplicar por ocho la capacidad de extracción actual. Estaríamos también, en no menos de 40 años, ante el cenit del uranio y el aumento de su precio. Esto por no hablar de los costes de construcción de una central nuclear (nueve veces superior a una central térmica) y de las externalidades negativas, como los residuos eternos. ¿Cuánto costaría el KW nuclear, si internalizáramos el coste del almacenamiento y cuidado de residuos a 5000 años vista?Por otro lado, para construir 4740 nuevas centrales y una extracción de 700 kt de uranio al año, es necesario consumir muchos combustibles fósiles, con mucho miles de millones de toneladas de CO2 que acelerarían el cambio climático.Por último, la tercera razón, la vamos a circunscribir al ámbito estatal español: la dependencia energética exterior. El combustible nuclear que usan hoy las centrales españolas se importa en un 83%. La tecnología nuclear es, en casi en su totalidad, también exterior (americana y francesa). ¿Dónde está, pues, la autonomía y estabilidad, en el suministro de la energía nuclear?Como vemos, no hay atajos ilusorios para el cambio climático y la crisis energética. La única alternativa es la apuesta por la diversificación de fuentes, la eficiencia y por las energías renovables. El sol proyecta sobre la tierra un potencial energético ocho mil veces superior a la totalidad del consumo final de energía solar del planeta, actualmente. Recibimos, al año, ocho mil veces la energía total que consumimos. Los obstáculos para una economía solar y eficiente no son tecnológicos, sino políticos, y hay que removerlos políticamente. En esa tarea está empeñado este Gobierno.
Francisco Garrido Peña

26 abril 2006

Proyecto Gran Simio: Ampliar los límites de la comunidad moral


Los Grandes simios (chimpancé, gorila, orangután, bonobo) son homínidos y miembros de la misma familia de la que forma parte la especie humana. Comparten con nosotros más del 98% del genoma y unas características neurocognitivas, culturales y conductuales muy parecidas. Son capaces de aprender, comunicar y transmitir lenguajes como el de los sordomudos y tienen conciencia reflexiva de si mismos, relaciones de parentesco, identidad propia y reconocimiento de la alteridad del otro.
Pues, estos seres que están muy cerca de lo humano han sido considerados - o mejor dicho, desconsiderados -, hasta ahora, como meros objetos, juguetes o cosas ajenas a toda semejanza. Los grandes simios han sido torturados, maltratados, esclavizados y asesinados. Los hábitat (los bosques y selvas primarios) donde viven están siendo aniquilados y, según Naciones Unidas, se encuentran en un serio peligro de extinción.Por eso, surge Gran Simio y la Proposición no de Ley que hemos registrado en el Congreso. Perseguimos tres objetivos: evitar la desaparición de estas especies, conservando sus hábitat naturales. Prohibir la tortura, muerte o maltrato de los mismos. Y, finalmente, prohibir la esclavitud de los grandes simios, reconociendo un cierto principio de autonomía que debe ser respetado. Vida, dignidad, integridad y libertad: estos son los derechos que queremos para los grandes simios.
Algunas voces se han alzado diciendo que no se pueden conceder derechos humanos a los simios; que los hombres (sólo los hombres?) deben estar primero o que el esfuerzo debe dirigirse a los problemas humanos. Esto, por no conmutar las descargas clericales sobre la dignidad de la persona. Trataré de responder, brevemente, a cada una de estas objeciones.
(a) No se pueden conceder derechos humanos a animales.Todos los seres humanos son animales. No hay ningún ser humano que no sea animal. Es más, todo ser humano que no fuera animal sería, sencillamente, inhumano. Todos los derechos son humanos, ya que no hay ningún derecho que no sea humano, pues el derecho es una invención cultural (un meme) humano. Veamos en que consiste un derecho: es el reconocimiento ético, jurídico y político de un bien o facultad que debe ser protegida por el Estado y la Comunidad. Esto implica que no hay ningún derecho que se conceda a un animal que no sea humano. El verdadero problema no reside en si se conceden o no derecho humanos a los animales, sino cuáles son esos derechos y a qué tipo de animales se les otorgan. Y es aquí donde planteamos que los grandes simios, que tienen conductas e instituciones sociales protomorales y protojurídicas, deben de gozar de tres derechos básicos como son la vida, la dignidad e integridad y la libertad. En la historia del derecho, se han reconocido derechos a muchas entidades no humanas (figuras o entidades míticas o religiosas). Las entidades colectivas tampoco son humanas. Este es el caso de las naciones, las etnias, el género. Por ejemplo, pongamos España (léase Cataluña o Andalucía): no reúnen ninguna de las propiedades de los humanos. No tienen cuerpo ni forma humana; no hablan, no tienen cerebro ni sistema nervioso central. Las naciones, pues, son menos humanas que los grandes simios. Pero, sin embargo, a España - o a Cataluña, o a Andalucía - sí se le reconocen derechos nacionales o derechos históricos, cuando son menos humanos que un chimpancé o un bonobo.
(b) Primero los hombres…¿Y las mujeres, no son primero también? El intento de construir una jerarquización excluyente entre los seres vivos no sólo conlleva la separación radical entre animales y humanos, sino también la fragmentación excluyente entre los mismos seres humanos, por razón de género, etnia, clase social o discapacidad. ¿Por qué contraponer esta extensión de algunos derechos básicos, más allá de la frontera de la humanidad, a la preservación de estos mismos derechos, dentro de la especie humana? Lo que la conciencia y la ética ecológica nos dicen es exactamente lo contrario, que es la cooperación de la biodiversidad de especies lo que hace posible que la vida y, en concreto, la vida de nuestra especie exista . La lógica de la exclusión y la oposición entre especies es la que conduce a la crisis ecológica y a la puesta en peligro de nuestra propia subsistencia como individuos humanos… No hay ninguna contradicción entre los intereses de subsistencia de las especies entre si, sólo entre individuos de algunas especies. Por tanto, no es necesario elaborar una escala de la exclusión. La conservación de los bosques primarios, donde viven los grandes simios, es fundamental en la lucha contra el cambio climático y en la preservación de la biodiversidad y bioproductividad. Conservando estos bosques, se conserva el futuro de los grandes simios, pero también el de la humanidad.
(c) El esfuerzo debe dirigirse a las personas humanas. No hay esfuerzos parciales, pues existe una profunda interconexión en las tramas de la vida. Los mismos intereses que destruyen las selvas y a los bonobos son los que fuerzan la emigración y explotación humana. En esto consiste la visión de una izquierda contemporánea y ecológica: no en separar, sino en analizar y actuar sobre la interdependencia. Hay que alejarse, si queremos transformar la realidad de la balcanización ideológica y política de los movimientos sociales y las prácticas emancipatorias. ¿En qué daña, el reconocimiento de estos derechos, a los grandes simios, las luchas contra la pobreza, la marginación social o la Guevara? Todo lo contrario, se trata de luchas y de objetivos complementarios.
La gran diferencia que introduce el reconocimiento de esto derechos, con respecto a la lucha común por los derechos humanos es que amplía nuestra comunidad moral y genera una nueva fraternidad. Cuando una persona es torturada, todos tenemos claro que se están violando sus derechos pero, y cuándo es torturado un bonobo, ¿también?. La introducción de los seres vivos y, en especial, de los grandes simios en la comunidad moral de los derechos supone un paso más civilizatorio, en la tendencia a la expansión del núcleo original de los derechos. Muchos se han reído de esta propuesta, pero también muchos se rieron de los abolicionistas de la esclavitud, de las sufragistas feministas o de los propios ecologistas. Veremos quién ríe el último…
Francisco Garrido es el Diputado y Portavoz Confederal de Los Verdes (adscrito al Grupo Parlamentario Socialista) que ha presentado en el Parlamento esta Proposición No de Ley.

20 abril 2006

"Esta semana morirán cien personas en la carretera..."


Así comienza un anuncio de la DGT en estas vacaciones de Semana Santa, advirtiendo de los riesgos de este tipo de vacaciones cortas. En estas fechas se hace un uso intensivo del automóvil y se lucha contra el tiempo, abusando de la velocidad, todo con tal de conseguir apurar más los días sin trabajo. Ver y beber más, ir a más sitios, recorrer más kilómetros … y todo esto en menos tiempo, en muy pocos días… En fin, la dictadura de la velocidad.
La DGT advertía de la fatídica cifra, con la ingenua (¿) intención de evitarla o, por lo menos, reducirla. Una profecía que no se cumple porque se anuncia. Desgraciadamente, no han muerto cien, sino ciento ocho personas. Y la profecía auto-negada, no ha funcionado, porque la siniestralidad en la carretera no es un problema de conductas individuales aisladas, sino una consecuencia directa del modelo de transporte, centrado en el automóvil privado.
El aumento de la siniestralidad está vinculado a la velocidad y a los estímulos culturales que fomenta la ilusión de la "inocuidad de la velocidad" y de la "invulneravilidad técnica" del conductor. Tenemos un parque móvil que no ha dejado de crecer, casi exponencialmente, en los últimos veinte años. Tenemos más y mejores vehículos; más y mejores carreteras. Pero seguimos teniendo muchas, muchísimas, víctimas.
Es por ello que el aumento de los accidentes esté directamente conexionado con el aumento de nuevas matriculaciones, que colocan a más vehículos en circulación por las carreteras, a más velocidad, y aumentan la ilusión de invulnerabilidad del conductor.
Entre las causas ocultas - y, lo que es peor, ocultadas - de los siniestros de tráfico, se encuentra lo que podemos denominar la siniestralidad programada o inducida por efectos del diseño del vehículo . Coches o motos diseñadas para adquirir velocidades importantes (tal como se les inculca a los jóvenes que demanden), con un estructura muy débil (para reducir precio, para que puedan pagar los jóvenes) y con una oferta publicitaria y financiera a la población joven. Son los denominados coches voladores los que matan esa enorme cantidad de jóvenes, de entre 18 y 25 años. Sabemos que los elemento del diseño, tanto mecánico, material, ergonómico, como publicitario y financiero del vehículo, van a generar una siniestralidad inducida. Pero casi nadie hace nada para impedirlo.
La DGT, por ejemplo, lleva años ocultando la relación entre marcas, modelos y siniestralidad de los vehículos. En reiteradas preguntas parlamentarias y solicitudes de información, he intentado conocer esos datos que, sistemática e ilegalmente, se ocultan. ¿Por qué no se publican? ¿Dónde queda, entonces, la democracia y la soberanía del consumidor?. La poderosa industria del automóvil impone condiciones al mismo Gobierno. Por mi lado, pienso llegar con este tema al mismo Tribunal Constitucional, si es necesario.
La primacía del vehículo privado responde a su funcionalidad, para el sistema productivista-capitalista, y a su identificación con los mitos del imaginario colectivo masculino e individualista. El automóvil privado es el reflejo del dominio de clase y del domino de género, dentro y fuera de la estructura familiar. Los costes reales del transporte en automóvil privado no están, para nada, internalizados en los precios de mercado del coche. Estos costes son en realidad sufragados, cuando lo son, por los fondos públicos, en mucha mayor cuantía que las inversiones en trasporte colectivo y de bajo impacto ambiental.
Pretender desvincular el siniestro del sistema de transporte que lo produce, desviándolo hacia el ámbito aislado de la responsabilidad individual, es una estrategia de ocultación y de diversión de la naturaleza del hecho.
Francisco Garrido

"Disease Mongering": el tráfico de enfermedades inventadas


En la segunda semana de abril, se ha celebrado, en Australia, una Conferencia Internacional sobre el “disease mongering”, que viene a significar, en castellano, algo así como “tráfico o comercio de enfermedades”. Estas enfermedades ficticias son inventadas o producidas, por parte de las grandes compañías farmacéuticas, con el fin de medicalizar con productos propios ad hoc. Hace muy poco años, y en un publicación tan respetable como al Brithis Medical Journal, los investigadores Ray Moynihan, Ioana Health y David Henry, en un artículo titulado «selling sicness: the pharmaceutical industry and disease mongering» (br med j 2002; 324: 886-891.), demostraban cómo los laboratorios farmacéuticos estaban inventando unas supuesta disfunción sexual femenina, para ofertar tratamientos con drogas.

Se trata de la extensión, al campo del mercado y la industria farmacéutica, de algo que ya hace muchos años se desarrolla en el resto de la industria: la creación de nuevas o falsas necesidades, para el consumo de nuevos productos. Este es, en realidad, el nuevo producto: la fabricación de necesidades. ¿Qué ha fabricado, nuevo, Estados Unidos, sino el american way life? Se trata de crear mundos ilusorios, no para responder a demandas y necesidades reales y preexistentes - como hacia la religión -, sino para generar demandas y necesidades también ilusorias. Pero, llevar esto al ámbito de las enfermedades, parece muy fuerte… Un mundo ilusorio de patologías inventadas…
La industria farmacéutica no se centra en responder a las múltiples enfermedades que no tienen hoy una terapia precisa, sino en inventar enfermedades masivas en occidente. La técnica reside en `patologizar situaciones y estados que no lo son, como la menopausia, la vejez, la tristeza, para, a continuación, proponer el correspondiente nuevo medicamento. La pubertad, la delgadez o la gordura son enfermedades medicalizadas. Este es el caso de la anorexia, una supuesta enfermedad exagerada hasta el paroxismo y que arroja unas cifras de mortalidad muy inferiores a otras muchas patologías silenciadas (una media de tres defunciones al año, en los últimos cinco años).
Y lo peor de todo esto no es el engaño y la estafa consiguiente, sino que esta patologización falsa acaba siendo finalmente patogénica. Es decir, que uno o una, acaba a la postre, estando enfermando, producto del consumo de fármacos inútiles y de males inexistentes. Esto sin tener en cuenta los efectos sicológicos y sociales del stress y la dependencia del poder médico y farmacéutico, que la dinámica del desease mongering provoca.
Esta es la realidad de la industria farmacéutica. Entre la imagen beatífica que los laboratorios difunden de sí mismos, como centros de lucha contra la enfermedad, y la imagen terrorífica de propagadores de enfermedades que ellos crean para luego combatir, la realidad es menos buena y menos mala. Difundir falsas enfermedades con falsos remedios. Esta media maldad es más rentable y menos costosa. La maldad tibia es quizás la esencia de la maldad en el mundo y, por ello, infinitamente más peligrosa que las tenebrosas historias de conejillos de indias.
En esto días en que se discute en el Congreso y el Cenado una nueva Ley del Medicamento, sería necesario que esta perspectiva hubiera estado más presente en los debates y en las enmiendas. Desafortunadamente, la nueva ley no nos previne frente a esta tendencia de la mercadotécnica farmacéutica, y sólo se imponen en facilitar el acceso más generalizado a los productos de los laboratorios, y no a cuestionar su necesidad o su utilidad.
Francisco Garrido Peña

22 marzo 2006

Alegría, prudencia, coraje y generosidad…. [Tema: anuncio de ETA]


“Altanería en la derrota y generosidad en la victoria” W.Churchill”
La voz de mujer que lee el comunicado que anuncia un alto el fuego permanente, no habla de independencia, ni de presos, apelando al proceso democrático. Hay un trasfondo siniestro de retórica esencialista, en la alusión a los territorios vascos de Francia y de Navarra, pero ETA, al anunciar de esta forma y con estas palabras la tregua, está anunciando su definitiva derrota política. La única derrota posible, pues la estrategia de ETA nunca fue militar, sino política.
No diremos que el contenido político del comunicado de ETA es tan importante como el anuncio del cese de la violencia, por que eso, como la vida, es ciertamente lo primero. Pero ojo, el contenido político es extremadamente significativo. Y es ahí donde reside la derrota de ETA y del terrorismo: en el reconocimiento implícito de la superioridad de la democracia, que implica el uso de un argumento democrático, para deponer las armas. La derrota de ETA no reside en los presos, ni en los años de cárcel, ni en el endurecimiento de las penas. ETA no está derrotada porque dentro de unos días Otegui ingrese en prisión. Está derrotada porque no tiene sentido, porque su estrategia antidemocrática carece de pulso social y de sustento político, ético e histórico. Los argumentos que ETA utiliza para la tregua son los argumentos de sus enemigos (los demócratas), y ahí reside la huella indeleble de su final político.
No estoy de acuerdo con los que exigen que debe haber vencedores y vencidos. La victoria sobre el terrorismo no es la victoria de nadie, de ningún bando; es la victoria de un sistema, de una cultura política: la democracia y el Estado de Derecho. Por tanto, se trata de la victoria de todos (incluido aquellos que, desde la violencia, han luchado contra la democracia). En esto reside la superioridad ética e intelectual de la democracia: es el sistema de la universalidad. Por eso, aunque no hay ni vencedores ni vencidos, sí hay victoria y derrota.
Después de la impolítica que representa la violencia, toca abordar el debate nacionalista en el País Vasco y en todo el Estado español. En eso ya estamos. Pero eso… eso es ya política y, por tanto, diálogo, argumentación, presión, negociación, conflicto limitado, acuerdo, decisiones, mayorías, minorías, derechos. ¿Ven como está claro qué es lo que ha ganado?
Ahora hay que andar un camino que debe ser irreversible, pero que tendrá muchos obstáculos. En ese camino el Gobierno y las instituciones democráticas del Estado de Derecho deben tener prudencia, pero también coraje. Deben ser justas, pero también generosas. La democracia rompió siempre la simetría de la violencia y no combatió con sus mismas armas a los terroristas. No exijamos ahora, en esta hora de luz clara de la historia, que la democracia sea simétrica en la crueldad y la venganza con aquellos que practicaron el terror. Ellos no son nuestro modelo ni nuestros maestros.
Francisco Garrido

06 marzo 2006

El Plan Renove de los electrodomésticos y la paradoja de Jevons


En muchas ocasiones, la ciencia nos aporta una información que contradice al supuesto sentido común. El conocimiento científico es, en gran medida, contra intuitivo, pues, como decía Marx, si la apariencia y la realidad siempre coincidieran, no haría falta la ciencia. Esta reflexión es importante porque gran parte de la percepción ecológica de la realidad tiene una orientación contra intuitiva. Esto es lo que ocurre con la eficiencia. Parecería, en un acercamiento meramente intuitivo al problema, que, si aumenta la eficiencia local de una gama de artefactos, debe también aumentar la eficiencia global. Pero lo cierto es que esto no es así, sino que puede ocurrir, - y de hecho ocurre - todo lo contrario: aumenta la ineficiencia. Este efecto es lo que se ha denominado, en economía, la “paradoja de Jevons”. El matemático inglés Willian Stanley Jevons escribió, en 1865, una obra titulada “La cuestión del Carbón”, en la cual demostraba que la mejora en eficiencia tecnológica de la combustión del carbón, por medio de la introducción de la máquina de vapor, no iba a suponer un aumento la eficiencia energética global, sino todo lo contrario. La explicación residía en que esta mejora introducía un incremento muy fuerte en la tasa de consumo de carbón. De ahí surgió la formulación de la “paradoja de Jevons”, que ha tenido un relectura muy fructífera, por parte de la economía ecológica.Con posterioridad a la publicación de la obra de Jevons, los distintos cambios tecnológicos, en cada uno de los sectores, especialmente en bienes de consumo de masas, han confirmado la descripción del autor inglés. Hoy, los automóviles o los aviones son, individualmente, mucho más eficientes que hace cincuenta años, pero la totalidad del sistema de transporte por tierra o aire es mucho más ineficiente que antes. Actualmente, las lámparas son veinte veces más eficientes que hace un siglo y producir un kilogramo de acero cuesta veinte veces menos energía que a principio del siglo XX. Pero el sistema económico mundial no ha dejado de perder eficiencia y aumentar intensidad energética. El cambio tecnológico ha propiciado el aumento del uso y consumo de estos medios y, con ello, la disminución final de la eficiencia del sistema.La importancia de esta paradoja, para la economía ecológica, reside en que cortocircuita la “ilusión tecnocrática” de salida de la crisis ecológica. No basta con la innovación tecnológica aislada. Es necesario un cambio tecnológico, pero también político y social, para que la sostenibilidad y la eficiencia global sean posibles. De lo contrario, sólo estaremos “trabajando para el inglés…”Esto viene a cuento por la propuesta del Ministerio de Industria, para poner en marcha un Plan Renove de los electrodomésticos españoles. Entendemos que dicho plan no va a conseguir ni la disminución del consumo energético, ni un aumento de la eficiencia energética. Esta medida sólo va a servir para incentivar la renovación del parque de electrodomésticos español, con los costes materiales y energéticos de una obsolescencia artificialmente anticipada. El plan ignora los ciclos de vida de los electrodomésticos e incentiva una renovación que es claramente despilfarradora e ineficiente.Este tipo de medidas, aunque aumenta la eficiencia aislada y local de cada uno de los aparatos, disminuye la eficiencia global y final del sistema, pues, amén de los costes derivados del acortamiento del ciclo de vida tecnológico de los electrodomésticos, promociona e incentiva (por medio de primas económicas) el aumento del número de electrodomésticos y su uso indiscriminado. Este tipo de planes renoves han fracasado, en todos los sectores que se ha aplicado, con respecto al objetivo de aumentar la eficiencia y disminuir el consumo. Este es el caso de la industria del automóvil. Si observamos la tecnología disponible en la actualidad, en España podemos ver que es mucho más eficiente, objeto a objeto, que la existente hace treinta años, pero la eficiencia final y global es mucho menor.Si a esta tendencia inercial del mercado y de la tecnología, en una sociedad de consumo intensivo, le unimos un estímulo económico, inducido desde la misma administración, los efectos perversos son evidentes. La inversión pública, destinada a subvencionar este plan renove, sería mucho más útil, en la búsqueda de la eficiencia, si se destinara a actividades como la calefacción y agua caliente, con paneles solares térmicos, por ejemplo.Este plan es, en realidad, un programa de subvención encubierta a la industria de los electrodomésticos, algo de imagen verde y el efecto político de realizar un pago directo al consumidor, para la adquisición de un nuevo bien.
Francisco Garrido

01 marzo 2006

El Fascismo islámico y lo siniestro


La continua cooperación, por medio de la agudización del antagonismo entre la extrema derecha occidental y el fundamentalismo islámico, es un ejemplo notorio de la naturaleza fascista de gran parte del movimiento integrista islamista actual. El hecho es que se retroalimentan mutuamente, a través de provocaciones perfectamente dirigidas a elevar, hasta el paroxismo, una escalada de enfrentamientos y tensiones entre un occidente supuestamente cristiano y la totalidad del mundo islámico. La actual crisis con Irán es un buen ejemplo de ello. En este caso, hay incluso coincidencia de opiniones: la negación del holocausto judío.
La expresión “fascismo islámico” fue popularizada por F. Fukuyama, un personaje controvertido, mucho menos interesante que la celebridad que ha alcanzado, pero más sugerente que lo que reconoce el mundo académico europeo. Aunque difiero mucho de gran parte de las tesis de Fukuyama, sobre este asunto, creo que el núcleo central de la propuesta es acertada: el integrismo islámico es un movimiento político equivalente, en el ámbito de la cultura islámica, al que ha supuesto el fascismo en la cultura cristiana y occidental.
Que existan equivalencias no significa que haya, obviamente, una identidad total e intercambiable, pero existen equivalencias, políticamente muy potentes. Señalemos algunas:
1. Movimiento de masas, populista, reactivo contra la modernización y la democracia, supuestamente crítico con un orden social injusto.
2. La reacción contra la modernización se hace por medio de una aparente involución premoderna de reconstrucción de una “comunidad originaria pura“ tradicional (la unma islámica / la nación aria nazi), basada en la sangre, la identidad o la religión.
3. El integrismo islámico es un movimiento totalitario que abarca todo los ámbitos de la existencia social, configurando la teocracia como una teología política del mismo cariz que la teología política nazi de un K. Schmitt. El islamismo integrista no es un movimiento teocrático, sino teológico, disfrazado de teocracia. La teocracia no es moderna, la teología política sí.
4. El rechazo y el combate contra la democracia y el Estado de Derecho y a favor de sistemas políticos xenófobos y autoritarios (el odio y la obsesión homófona, el antijudaismo).
5. Comparten una estética y una mística de la violencia y el sacrificio,
6. A pesar de la aparente reacción involutiva, los medios y la organización usados por el integrismo islámico son extremadamente modernos.
7. El integrismo islámico se oferta como un movimiento antisistema, pero tiene una dirección y orientación muy conservadora y reaccionaria, controlada por las clases dirigentes árabes.
8. En este sentido funciona - al igual que el fascismo occidental - como una especie de mecanismo homeostático, contra las transformaciones democráticas e igualitarias. Recoge todas las quejas y las demandas de justicia de los pueblos islámicos contra occidente, para legitimar un movimiento reaccionario que profundiza aún, más, en la injusticia y la opresión.
9. Tiene una orientación patriarcal, con una economía libidinal, basada en la austeridad y en el antihedonismo y el antiindividualismo, muy represiva.
10. Existe una clara similitud en la génesis del fascismo europeo e islámico: ambos son demonios que se niegan a volver a la botella, ante las ordenes de la “derecha civilizada” que los saco a pasear para asustar y hacer el trabajo sucio. Así ocurrió en Alemania y en Italia. Y ahora le ocurre a Estados Unidos y a Arabia Saudí con el fundamentalismo islámico.
Ambos movimientos comparten, pues, una misma condición de “hijos monstruosos”.
11. Una última equivalencia reside en la funcionalidad conflictiva que el fascismo adquiere, tras su emancipación del control de sus protectores originales. La guerra contra el fascismo, en el siglo XX, y la guerra contra el terrosismo islámico es un potente instrumento de desarrollo del dominio del complejo militar industrial, de disciplinización de la conflictividad social y de alienación de la protesta y la rebelión.

Estas once notas creo que reflejan los parecidos que justifican la caracterización política del integrismo islámico como “fascismo islámico”. Ya sé que muchos podrían oponer otras nueve notas mostrando las diferencias. Entre estas diferencias se alude a la inconmensurabilidad cultural o civilizatoria (curiosa paradoja en la que incurren quienes así argumentan, pues acaban desembocando en la posición más indeseable: el choque de civilizaciones) entre el occidente cristiano y el mundo musulmán. Pues, aunque yo niego que exista ninguna inconmensurabilidad entre culturas, ni civilización alguna (los ecologistas negamos esta inconmensurabilidad, incluso con los animales y el resto de la comunidad biótica, con lo cual, mucho menos dentro de la especie humana) creo que, en este caso, es especialmente erróneo. El islán es más occidental que el cristianismo. Todas las religiones del Libro pertenecen a un mismo tronco cultural tamizado por Grecia y Roma. El islán, por ejemplo, es más griego y aristotélico que el cristianismo. Los enfrentamientos históricos entre cristianismo, judaísmo e islán se producen más por la enorme similitud y cercanía entre estas tres religiones que por las diferencias.
El islán es “el otro” de occidente. El otro construido y representado como siniestro, en el sentido que Freud daba a este término: aquello reprimido y terrible que, al mismo tiempo, es familiar y propio. La imagen del islán, en occidente, hace mucho tiempo que es representada como el doble siniestro de la misma cultura occidental. De manera aparentemente chocante, el fascismo islámico ha construido su discurso sobre esta imagen siniestra del islán cumpliendo, así, el papel asignado por sus creadores: las potencias occidentales (especialmente USA y el Reino Unido) y la secta wahabita, dominante en Arabia Saudí. Hay tanta distancia entre las diversas culturas islámicas y el fascismo islámico, como la hay entre la pluralidad de las culturas cristianas y el nazismo. ¿Implica, todo esto, que no hay ninguna conexión significativa entre el fascismo islámico y el islán? Por supuesto que no. Hay vínculos profundos con la religión y la cultura islámica, al igual que también los hubo entre nazismo y el catolicismo. Pero estos vínculos no agotan ni explican, causalmente, el nuevo fenómeno, ni pueden reducir la formidable diversidad de experiencias y posibilidades, tanto del cristianismo como del islán. ¿Cómo entender, sino, que la religión del amor de los místicos medievales sea reducida a los campos de concentración? ¿O que el hedonista y tolerante islán de al-andaluz se identifique con la estúpida y obsesiva entronización de la violencia y el martirio de al-Quaeda?
La clave ideológica de la convergencia entre el fascismo occidental y el islámico hay que buscarla, tal como hemos indicado al principio, en la teología política que comparten ambos movimientos. La teología política es un producto exclusivamente moderno. Antes del primer proceso de secularización, lo que existía era política teológica o teocratismo, pero en ningún caso un intento de fundamentar políticamente la teología (es decir, un conjunto impenetrable, incomprobable y heterónomo de creencias fundadoras y fundamentadoras). Esto se encuentra ya en Kant, cuando la existencia de Dios es una idea de la razón práctica, de tal forma - y no al contrario, como ocurría en la ontoteología tradicional medieval - que es la ética y la política (lo social) las que producen la idea de Dios, como condición de posibilidad para que todo la restante producción social se asiente sobre la idea de Dios, como idea y fundamento incondicionado: producir (fundary fundamentar) aquello que nos fundamenta. Un juego tautológico que, en la brillante desnudez de la obra de Kant, nos dota de una perspectiva de vértigo, insoportable para las formas de poder que, por su majestad o por su santidad, encuentra el vacío que esconde tras el derecho divino de los reyes y el derecho natural de las leyes.
La teología política fascista (occidental e islámica) es una reacción de cierre de este vacío, por medio de la acción (la violencia redentora) y la sumisión (la reconstrucción amañada de nuevas instituciones que se presentan como tradicionales).
Detrás de todo esto, se esconde la continuidad de las formas de gestión de la dominación y de legitimación de la desigualdad. El miedo insoportable a la libertad, a la autonomía, a la igualdad y a la democracia. Por ello, el discurso fascista se construye contra el liberalismo, el republicanismo, el socialismo, el feminismo; ya sea en la versión de las democracias decadentes de entreguerras o de los regímenes degenerados e imperialistas del occidente capitalista actual. Pero lo terrible del fascismo es que comparte su núcleo duro ideológico con el capitalismo globalizado.
Por eso es importante la caracterización política, más allá de disquisiciones más o menos académicas, del integrismo islámico como fascismo, para que todos los que desean rebelarse contra este capitalismo globalizado - tanto en el interior de occidente como en el exterior -, de la pobreza y la marginación, identifiquen bien al enemigo. Al-quaeda es tan enemiga de la libertad y de la justicia como el capitalismo globalizado. Bush y Bin Laden, La Alianza con la cultura islámica, en la lucha contra el fascismo islámico, es un objetivo central.
La lucha contra el fascismo islámico en Europa, donde pretende provocar una guerra civil religiosa entre las poblaciones musulmanas de origen emigrante y la población no islámica, debe ser un objetivo de la izquierda alternativa y de la ecología política, como lo es la lucha contra el capitalismo globalizado, la derecha xenófoba y racista o el imperio USA.
Francisco Garrido

14 febrero 2006

Bill Gates, Razinger y el Gobierno Socialista se oponen a la legalización de la prostitución. Argumentos por las libertades del cuerpo.



El Gobierno español ha dicho NO a la propuesta de la legalización de la prostitución y de los servicios sexuales. ¿Por qué? Según el Gobierno, se trata de una “práctica intrínsicamente degradante”. En el mismo momento que trato de escribir este comentario, encuentro que la palabra prostitución no existe en el diccionario de mi programa (Word Microsoft). Sigo buscando y tampoco encuentro ramera o puta. ¿No existen esas palabras en el castellano? ¿No son de uso común? ¿No están, incluso, en alguno de los diccionarios? Micrososft ha decido que en España no hay putas, ni rameras, ni prostitutas. ¿Será que Mocrosoft piensa, también, que “es una práctica intrínsecamente degradante”. Total, que el Gobierno Socialista, Microsoft y la Razinger piensan igual de la prostitución. Por cierto, que la Iglesia no reserva eso de la “práctica intrínsecamente degradante” a la prostitución, sino que la extiende a la homosexualidad, al sexo fuera del matrimonio (Católico, porque el civil es puro concubinato) o aún dentro del mismo, cuando el sexo se realiza con fines extrínsecamente reproductivos y, por tanto, exclusivamente libidinosos (es decir, que busca sólo el placer).
La actitud parece ser la misma (la de Microsoft y el Gobierno): como es degradante, se borra del diccionario o de la regulación. No existe. Pero el comercio de servicios sexuales existe. En muchas ocasiones, de manera involuntaria, violenta y abusiva. Pero, en otras ocasiones, de forma voluntaria. Negar esta evidencia es estúpido y favorece la explotación, la violencia hacia las mujeres y hombres que practican el comercio sexual. A nadie interesa más la prostitución ilegal que a los proxenetas y a todos aquellos que viven de explotar aquellas personas que ejercen la prostitución.
Bueno, me olvidaba de la postura de la Iglesia… siempre tan amiga de los derechos de las mujeres y de las libertades…
¿Qué hacemos, entonces? ¿Perseguir cada acto sexual, mediado por intereses económicos o transacción comercial, porque, si no lo perseguimos, se producen esas relaciones tan denostadas - y aunque se persigan también -, sin garantías, ni regulación, ni control sanitario, ni derechos...? Pero ¿a dónde irá a denunciar aquella persona que se considere estafada, explotada o vulnerada, en sus derechos laborales?
Abalicemos los argumentos que se expresan contra la legalización y que, a mi juicio, encubren argumentos morales - respetables, en el ámbito privado de las creencias y las conductas individuales, pero inaceptable en su extrapolación al ámbito de la ética pública o del derecho-. Para ello, miraremos críticamente las diez razones, para no legalizar la prostitución, que da la Fundación Mujeres y edita el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales:

1. “La legalización es un regalo para los proxenetas”.
Primero, habría que aclarar qué significa “proxeneta”. Pero, si se entiende por tal a aquel que obliga y explota a una mujer, en el ejercicio del comercio sexual, entonces la legalización no es ningún regalo, porque ésta prohíbe la práctica del proxeneta y hace que la persecución sea más eficaz. Pero es más: desde el punto de vista del interés económico, la legalización restringe la posibilidad de beneficios, al someterlo a la legislación laboral y a control e imposición fiscal. ¿Dónde está el beneficio económico? Ya les gustaría, a muchos empresarios, tener el régimen laboral desregulado de la prostitución. En todo caso, si encuestáramos a esos proxenetas, no creo que estuvieran muy de acuerdo con la legalización.
2. “La legalización promueve el tráfico sexual”.
Esto es empíricamente indemostrable y ética y jurídicamente irrelevante, si “por tráfico sexual” debemos entender actividad sexual mercantil voluntaria y legal. Nuestro país es el mejor ejemplo de cómo, en la actualidad, no deja de crecer ese tráfico, pero dañando derechos y libertades de las personas que participan en él.
3. “La legalización no supone un control de la industria del sexo”.
Un control completo, claro que no. Al igual que la regularización de los trabajadores emigrantes tampoco implica el control total de la emigración clandestina o ilegal. Ahora bien, no cabe la menor duda de que el control es mucho mayor en una situación legalizada. Si el control es un valor, la legalización es la forma más eficaz de maximizar ese valor. Mucho más, por supuesto, que la ilegalización o la tolerancia.
4. “La legalización aumenta la prostitución ilegal y en la calle”.
Rotundamente falso. Ahora toda la prostitución es ilegal y no hay instrumento alguno para luchar contra ella y contra el uso de la calle. Por tanto, por muy bajo que fuera el porcentaje que entrara dentro del cupo legal, sería mayor que en la actualidad, donde el cien por cien de la prostitución es ilegal.
5. “La legalización promueve la prostitución infantil”
¿Por qué? ¿Acaso la regularización del trabajo promueve el trabajo infantil también? ¿Es que, ahora, no hay riesgo altísimo de prostitución infantil? ¿Cómo deteriora los instrumentos jurídicos de lucha contra la prostitución infantil, la legalización? ¿No es exactamente lo contrario: que la legalización dota de más instrumentos para luchar contra esta forma aberrante de prostitución, al regular y aumentar el control del sector?
6. “La legalización no protege a las mujeres prostitutas”.
¿Y la prohibición las protege más? La legalización es la única forma de proteger los derechos de estas trabajadoras del sexo, pues regula y reconoce derechos.
7. “La legalización aumenta la demanda de la prostitución".
Desde el punto de vista económico, en ningún mercado rígido o de baja elasticidad, como es el del comercio sexual, no hay relación directa significativa entre la legalización y el aumento de la demanda. En todo caso, de darse algún cambio previsible, es el de disminución de la demanda, por aumento de los costes finales del servicio sexual derivado de la repercusión en el precio final de los nuevos costes derivados de la fiscalidad. Pero, de todos modos, el aumento de la demanda de servicios sexuales voluntarios y regulados no debe plantear ningún problema a la ética pública o al derecho. Sólo es un problema para las conciencias individuales, para a las que sus creencias morales les repugna tal práctica. Esas conciencias escrupulosas lo que deben hacer es abstenerse de practicar tan degradante actividad. Pero no imponer a los demás sus respetables preceptos privados.
8. “La prostitución no protege la salud de la mujeres".
¿Y la ilegalización y descontrol actual sí? La única manera de controlar y proteger la salud de las mujeres y de los hombres, la salud pública, es con la legalización, como en cualquier otra faceta de la actividad laboral.
9. “La legalización no aumenta las posibilidades de elección de las mujeres”.
Si en la situación actual de ilegalidad y no regulación la extorsión y la coacción alcanza su grado más alto, es imposible que con la legalización no aumente la capacidad de elección. Si esto es cierto para cualquier relación social sensible y vulnerable (laborales, matrimoniales, administrativas), por qué no ha de ser válido, también, para el comercio sexual. La legalización es el único marco que posibilita cierto margen de elección a las mujeres y hombres que practican la prostitución. Y digo cierto por que, en una sociedad muy desigual e injusta, el trabajo asalariado, costoso y heterónomo es sólo muy relativamente libre. Pero esto es aplicable a múltiples formas de trabajo asalariado e, incluso, a instituciones como el matrimonio. ¿Qué institución hay más esclavizante, para la mujer, que la matrimonial? ¿Justificaría, por ello, su no legalización, desde perspectivas igualitarias y democráticas?
10. “La legalización de la prostitución no eliminan la explotación”.
El concepto de “explotación” tiene definiciones muy diversas. Una de ellas es la clásica marxista, que asocia explotación a toda forma de trabajo asalariado, basado en la propiedad privada de los medios de producción y en la dominación del capital sobre el trabajo, por medio de la obtención de plusvalías del trabajo. Desde esta perspectiva, no hay duda que la legalización no acaba con la explotación, pero nos da más y mejores instrumentos para luchar contra ésta. ¿Hay algo con mayor riesgo de explotación que la actual situación de ilegalidad y desregulación de la prostitución? ¿No implica, la legalización, reducir, drásticamente, el riesgo de situaciones de explotación en la prostitución?

Hay otras razones que están, en gran medida, detrás de las razones aducidas por la Fundación Mujeres. Estas razones suponen que no es aceptable, moralmente, que determinado tipo de reacciones humanas sean mercantilizadas, dado que afectan a la intimidad. Esta es una posición respetable, que podemos compartir en cierta medida. Pero la objeción a esa extensión corrosiva de las relaciones mercantiles no es mayor en el caso del sexo que en el caso del arte, de la ciencia, de los relaciones familiares, de la sanidad o de la educación. Hay muchas relaciones y servicios sociales e individuales que deberían estar fuera del reino de la mercancía, pero eso no podemos aplicarlo sólo al sexo y por encima de la autonomía del sujeto individual, que decide qué debe o no hacer con su propio cuerpo. Negar el derecho de una mujer o un hombre a prostituirse es como negar su derecho a la autonomía individual. Ya sé, ya sé... Me dirán que la elección no es libre ni voluntaria. Pues de eso se trata con la legalización, que sólo sea legal la prostitución voluntaria y regulada, con límites y derechos. ¿O hay alguien que crea, sinceramente, que el ejercicio de la prostitución será más libre y voluntario si es ilegal y desregulado?
Ninguna de estas razones representa alternativa alguna a las situaciones de explotación, violencia y dominación que se dan en la actualidad de la prostitución, en España. La legalización, por el contrario, maximiza valores como el control, la regularización, la libre elección de las prostitutas o el cuidado de la salud pública. Valores que están muy dañados por la actual situación de ilegalidad.
¿Cuál es, pues, la alternativa a la legalización? El abolicionismo. ¿Pero es correcto el uso de esta expresión? No. Se trata de unuso falaz y engañoso que plantea la trampa, semántica, por simplificadora, de hacer parecer la prostitución como una institución jurídica que puede ser jurídicamente abolida, por la vía de la ilegalización (o, lo que es lo mismo, por medio de una decisión normativa). Sólo se puede abolir algo que está instituido legalmente, como la “esclavitud” - que era una institución jurídica - o la “pena de muerte” o las “prisiones”. Pero no se puede abolir el robo, ni el homicidio, ni el engaño, ni la infamia, ni la agresividad. Y, por poner ejemplos positivos, tampoco se puede abolir la creatividad, la expresión…. Por tanto, la auténtica alternativa no es la abolición, ya que no es posible eliminar la prostitución por una decisión legal, con la ilegalización o la tolerancia hipócrita, tal como se practica en la actualidad.
¿Y, si detrás de toda esta parafernalia abolicionista, se esconde el miedo a que los individuos (y especialmente las mujeres) puedan decidir, incluso decidir el "mal moral"? ¿Y si bajo el abolicionismo emerge, de nuevo, el fantasma monstruoso del patriarcado, disfrazado, esta vez, de “paternalismo seudofeminista”? No es el mismo miedo que niega la eutanasia, la legalización de las drogas, la homosexualidad o el transexualismo: “una práctica intrínsecamente degradante” ¿El “paternalismo seudofeminista” no piensa, como las doctrinas religiosas patriarcales y falocéntricas, que las mujeres son, esencialmente, corporalidad cosificada en la genitalidad? Y que, por tanto, la venta de las relaciones sexuales afecta a la venta de su propia esencia. Esto convierte todo contrato de prostitución en una forma de esclavitud. Pues la esclavitud no es la venta de algo, sino de alguien: “una práctica intrínsecamente degradante”. Pero, en realidad, sin manipulaciones moralistas, la prostitución es vender algo y no alguien. Y es que es importante diferenciar entre Esclavitud y Prostitución, cuando hablamos del tema. Quien es directamente obligado es esclavo, no prostituto/a.
¿Pero no es el capitalismo, la emigración forzada, la desigualdad, la crisis ecológica creciente lo que sí es “intrínsecamente degradante” y que convierte cualquier relación social que toca en figuras del dolor y alineación? Como ecologista, garantista y republicano tengo que oponer a las fuerzas ciegas del interés y el beneficio privado, del mercado-capital y la mercancía la fuerza democrática e igualitaria del Derecho, que no nos garantiza el éxito en la lucha contra la dominación, la explotación, el sufrimiento, pero nos dota de instrumentos eficaces y dignos para luchar permanentemente contra ellos.
Hay, por último, una especie de variante colectiva del viejo argumento ad hominen (versión actualizada del no menos viejo argumento de autoridad) que dice que no se debe legalizar la prostitución, porque se opone al movimiento feminista. Hemos de rechazar todo argumento de autoridad, pues es un argumento invalido, dada su nihilidad argumentativa. Pero, en este caso, hay algunas matizaciones más que hacer. En primer lugar, es radicalmente falso que la totalidad del movimiento feminista se oponga a la legalización. En este tema, existe una división importante, ya que hay feministas que opinan de un modo y de otro. Por el contrario, en el bloque antifeminista y patriarcal (las organizaciones religiosas, con la Iglesia Católica al frente, la derecha), sí que existe unanimidad contra la legalización de la prostitución ¿Por qué? Pues porque se oponen a la autodeterminación de los seres humanos y, especialmente, si esos seres humanos son mujeres. Si el movimiento feminista persigue - como ciertamente así es - la autodeterminación de las mujeres y de todos los individuos en general, no hay motivos fundamentales de oposición a la legalización de la prostitución.
Francisco Garrido Peña

31 enero 2006

DESTRUIR UNA IDEA SIN ROZAR LA PIEL DEL AUTOR


Esta frase de Bernard Show, entresacada de un artículo de Félix Ovejero Lucas, me ha hecho repensar sobre la necesidad de crear las condiciones deliberativas para que se produzca esa situación ideal en el debate político, científico o social. Porque lo cierto es que hoy existen procedimientos de debate en los que se acaba, y se busca, por destruir al autor, sin rozar una sola de sus ideas.
Para que se den las condiciones de la “comunidad ideal dediálogo”, de las que habla Habermas, son necesarias condiciones estructurales e institucionales mana de una cierta ideología de la razonabilidad, presente en la mayoría de los potenciales participantes y en las mismas premisas constitutivas del diálogo. Una primera condición, obvia por otro lado, es que haya ideas. Es decir, que las ideas expresadas no sean una mera cubierta retórica de intereses o de expresiones emotivas. Porque, cuando no hay ideas, la centralidad del autor, el riesgo de caer en la subjetivización, es mucho mayor. Esto no significa que si no hay ideas está legitimado el ataque al individuo o el argumento ad hominen. Pues, aún en la ausencia de ideas, lo que se debe debatir es, precisamente, la ausencia de ideas y no quién es responsable de dicha ausencia. Siempre hay posibilidades para el debate, ideas en oposición al simple enfrentamiento entre individuos.
¿Pero cómo podemos saber que no hay ideas? Bueno, esto no es fácil, ni existe ningún procedimiento automático de detección de la nihilidad de ideas. Pero, sí hay algunos indicadores que nos deben de poner alerta. Por ejemplo, cuando no se respeta el principio de no contradicción. O bien cuando se invocan fundamentos irracionales (el discurso religioso), cuando se hacen juicios de intenciones en abierta contradicción con los hechos o sin alusión alguna a los mismos, argumentos cuyas consecuencias conducen al absurdo. Todo discurso que es inmune a la argumentación no es un discurso de ideas, sino de intereses o de expresiones (expresan emociones o sentimientos).
El expresionismo es la forma más éticamente ingenua de vulnerar la racionalidad y la razonabildad de los discursos. Por ejemplo, alguien sostiene una opinión por que esa opinión es la contraria a la que sostiene alguien al que se odia o se desea hacer daño. Muchas de las cosas que decimos, escribimos o sostenemos sólo persiguen expresar deseos, emociones, o sentimientos. La mayoría de los enunciados expresionistas tienen naturaleza preformativa; en la misma enunciación reside la realización del acto enunciado. Los enunciados performativos son siempre verdaderos, salvo cuando se les disfraza de enunciados descriptivos o denotativos. Hay otras perversiones menos inocentes, como las que están motivadas por el encubrimiento de los intereses. Se afirman, sostienen o apoyan aquellas ideas que benefician más claramente los intereses particulares.
Rememorando a Popper, podemos afirmar que todo enunciado que no esté sometido, dispuesto, a la contra argumentación (y, por tanto, no es inmune a toda argumentación) no es un enunciado racional y razonable de ideas, sino mera retórica de intereses o expresión de emociones y sentimientos. Ni que decir tiene que en los discursos políticos o científicos debemos depurar lo máximo posible los enunciados retóricos o expresionistas, el contenido de de la deliberación pública.
Pero no todo, claro, especialmente en política; en los discursos hay también conductas. Y este plano es también relevante para el análisis del discurso, pues sitúa a éste en el último plano de su comprensión, el plano pragmático (yo soy de los que piensa que la semántica se resuelve en la pragmática). ¿Es final y fatalmente ineludible incluir a los individuos en el proceso deliberativo? Pues tampoco, ya que en el análisis de conducta lo relevante es la conducta, los hechos comprobables y extensos, y no las intenciones o los individuos mismos. Debemos discutir sobre las conductas con la misma fría y distante posición que adoptamos ante el cambio climático o los maremotos.
El debate social (ya sea político o científico) requiere que se realice sobre él un proceso que ya ha tenido lugar en el arte contemporáneo (El arte siempre ha cumplido una función de anticipación por las formas, una especie de prospectiva formal, por eso, por ejemplo, el figurativismo clásico no es hoy una expresión artística válida en pintura. Puede que sea pintura, pero no es una pintura artística): la deshumanización de la deliberación. Entendida esta deshumanización al modo en que lo entendía Ortega y Gasset en su trabajo sobre la deshumanización del arte. O como lo entiende la ecología política, fuera de la órbita de la ideología sobre lo humano, que representa el Humanismo dualista y mecanicista auténtico, heredero del irracionalismo religioso y progenitor del nacionalismo esencialista.
Francisco Garrido

25 enero 2006

LA EXTRAÑA OSCURIDAD DE LO EVIDENTE: EL CRECIMIENTO DEL PRECIO DE LA MATERIAS PRIMAS


Leo, en las páginas de Economía del diario El País de ayer, 23 de enero, una noticia interesante, sobre la subida del precio en las materias primas: ”No sólo sube el petróleo. El precio de las materias primas -oro, plata, cobre, zinc, aluminio y plomo- se disparó en 2005, por tercer año consecutivo. El ciclo alcista, con máximos históricos en 20 años y alzas superiores al 10% anual en los índices más importantes”. Este crecimiento de precios parece romper una tendencia irreversible del último tercio del siglo XX, a la devaluación de los precios de las materias primas. Una de las causas de la depresión de países pobres ricos en materias primas, pero pobres en tecnología.
La explicación de esta subida de precios son dos, según los analistas citados en la noticia: una, el aumento de la demanda por el crecimiento económico de China e India. Y dos, los movimientos especulativos de los fondos de fondos de inversiones que se han refugiado en las materias primas.
A simple vista, el enigma parece resuelto. Pero, si se revisa la explicación aportada, surgen algunos problemas. ¿Pero la economía de escala no nos enseña que, si crece la demanda, se abarata la oferta? ¿Cómo es posible que crezca la demanda y se encarezca la oferta? Pues, por los mismos motivos que los inversores de las fondos se concentran en la materia primas, por aquello que un comentarista citado en la noticia de El País llama “estrecheces de este mercado”. Es decir, por que se trata de una oferta limitada y decreciente. Las materias primas se acaban. Y, ante la escasez y el agotamiento de un recurso, el aumento de la demanda produce el efecto inverso al previsto en la economía de escala (suben los precios en vez de bajar) y los inversores se concentran y acaparan especulativamente los recursos escasos, con lo cual se encarecen aún más.
Lo interesante de los datos de esta noticia es que, como en el mercado energético, el agotamiento ecológico empieza a dar la cara en los precios. Pero lo más interesante es el enfoque de la noticia, que obvia lo más importante (el agotamiento de las materias primas) y destaca simple epifenómenos de este agotamiento, como son el aumento de la demanda o los movimientos especulativos de los inversores. La economía del crecimiento acaba oscureciendo lo evidente y destacando lo accesorio: “Cuando el dedo señala la Luna, el imbécil mira al dedo”. Pero esto hay que entenderlo en el marco del universo conceptual, de naturaleza idealista y nihilista de la economía neoclásica, donde la naturaleza y los recursos físicos no existen o son irrelevantes.
Francisco Garrido

DIOS LOS CRIA Y ELLOS SE ENFRENTAN - [Reflexiones sobre el Estatuto Catalán]


Gregorio Peces-Barba ha escrito un artículo en el diario El País, hace algunos días, que con retraso he leído: “España como poder constituyente” (5-01-06). Así se titula y es todo un manifiesto de una de las versiones más amables y civilizadas del nacionalismo español. El artículo está escrito para demostrar la posibilidad de compatibilizar una nación cultural catalana inserta y dependiente en la gran nación política y constituyente que, según Peces-Barba, es España.
El artículo pretende ser una reflexión frente al nacionalismo catalán, pero no deja de ser, más que una reflexión, una definición normativa de raíz nacionalista española: la nación es España, y punto. Peces-Barba tiene tantas razones para proclamar la primacía constituyente de la nación española como el parlamento catalán para proclamar estatutariamente la nación catalana. Ninguna.
La invocación a la constitución es accidental, con respecto a la nación, pues el texto constitucional es ya algo constituido, mientras que España, la nación, es la fuerza que constituye (el poder constituyente): “La nación española es así, previa a la Constitución, la realidad fundante básica, el poder constituyente originario”. Pero, antes de la Constitución, lo que estaba no era la nación española, sino las Leyes Fundamentales del Movimiento Nacional, el Estado fascista y muchos sentimientos nacionales, en mayor o menor escala (español, catalán, vasco, andaluz, gallego, gitano). O, lo que es lo mismo, muchas naciones culturales, como dice Peces-Barba.
Aunque Peces-Barba pretenda desmarcarse del nacionalismo romántico esencialista, incurre de lleno en él, al presuponer una aprioricidad normativa y fáctica de la nación sobre la Constitución: : ” Todas las demás realidades reguladas en la Constitución, ordenación de los poderes, formas políticas del Estado, derechos fundamentales y autonomía de las nacionalidades y regiones son posteriores, dependen y han sido creadas por la Constitución. Sólo España es anterior.” Por el contrario, la nación política republicana se autoconstituye con la aprobación de la misma Constitución.
En esto se asemejan Peces-Baraba con los nacionalistas catalanes, que tampoco constituyen la nación catalana por medio del Estatuto, sólo la reconocen y proclaman, tanto en el preámbulo como en el articulado del Proyecto de Reforma del Estatuto: “Cataluña es una nación”. Para ellos, como para Peces-Barbas con España, “sólo Cataluña es anterior”.
Decía Artur Mas que los nacionalistas catalanes no estaban solos. Y tenía razón… les acompañan, en el fondo, los nacionalista españoles, como Peces-Barba y otros peores, como Jiménez Lozanitos, que escribía en el periódico El Mundo que España llevaba dos mil años siendo definida por su occidentalidad (cosa rigurosamente falsa, pues territorios bajo la corona de Castilla han estado situados muy lejos de occidente), la latinidad y el cristianismo (para el predicador de la COPE, España era cristiana antes de Cristo, ¡precocidades hispánicas…¡). Adoradores de ídolos distintos, pero adoradores, al fin y al cabo.

Francisco Garrido

13 enero 2006

LOS PELIGROSOS MEMES DEL ESTATUTO CATALÁN


Los memes son un invento conceptual de R.Dawkins, que en su célebre y magnífico libro titulado “El gen egoísta” elaboró una teoría evolutiva de la cultura, a partir de una unidad básica replicativa, análoga al gen biológico, que es el meme. Los memes son ideas, conceptos, representaciones, símbolos o fórmulas exitosas que se replican de cerebro en celebro, por medio de vectores distintos, como pueden ser la palabra, los escritos, las fórmulas, los lenguajes artificiales - como el matemático - o el de las lógicas formales. En torno a los memes se ha desarrollado toda una teoría y lógica memética, cada día más compleja y elaborada, aunque todavía no haya demostrado su vigor heurístico, con respecto a otras teorías de la evolución cultural, que aspiran a una “nueva síntesis” entre biología (genética y epigenética y ambiente) y cultura. Pero que no haya demostrado todavía su superioridad como “nueva síntesis” no significa que no haya mostrado ya muy buenas maneras en la explicación y descripción de algunas reglas de determinados tipos de transmisión exitosa de conceptos, ideas, símbolos, creencias etc. ¿Qué tipo de transmisión cultural? Aquellas que se transmiten de manera no reflexiva. La lógica del rumor, de las creencias no racionalizadas, de la toma de decisiones bajo un nivel de estrés decisional y mucha incertidumbre: En general la información con muy alto contenido emocional y donde hay una suspensión o disminución drástica de los componentes reflexivos (tanto analíticos como asociativos). La transmisión de los memes, que se deduce de las ilusiones cognitivas, se adaptan bastante bien a la lógica de replicación memética, por estar sustentado en un “efecto de ilusión”, que es ensimismo memético.
La utilidad de la lógica memética no reside, a mi entender, en la explicación ni en la comprensión de las causas y determinaciones, de todo tipo, de los memes; sólo se limita a describir las reglas de transmisión irreflexiva y exitosa de los mismos. Esto implica una primera selección entre unos memes y otros.
No todos los memes son igualmente transmisibles de manera irreflexiva. Por ejemplo, los memes religiosos, o mágicos, o supersticiosos son más adaptables a las reglas de transmisión memética que los memes de la física newtoniana o del derecho constitucional moderno. No nos detendremos aquí en describir las notas formales que favorecen que un meme tenga más éxito en la replicación automática. Pero sí queremos apuntar que algunas características formales, como la vaciedad semiótica, la carga emotiva o expresionista de algunos memes, favorecen este tipo de transmisión memética.
Un caso claro de memes exitosos políticos son los difundidos por el nacionalismo (la patria, el territorio, la historia) o por el racismo (etnia, raza). Por medio de estos memes, se difunde, a una velocidad, cantidad y éxito considerables, creencias y las conductas consiguientes que, de haber pasado por el tamiz crítico y reflexivo (y por tanto dialógico), posiblemente su difusión hubiese sido mucho más lenta, dificultosa y mucho menos exitosa.
El proyecto de reforma del Estatuto de Cataluña contiene algunos ejemplos magníficos de transmisión memética, propios del “efecto ilusión” que genera el discurso nacionalista convencional. Los memes peligrosos del proyecto de reforma del Estatuto de Cataluña suponen un peligro para lacultura democrática, republicana e igualitaria y un pasillo ideológico para la derecha españolista y xenófoba y para los planteamientos neoliberales.
¿Cuáles son esos memes peligrosos? Básicamente son cuatro: el meme de los derechos colectivos, el meme de los derechos históricos, el meme de la esencia nacional y el meme del “latrocinio fiscal” (este último de raíz compartida entre nacionalismo y neoliberalismo, al estilo Liga Norte italiana). Los tres primeros memes tienden a deslocaliza, de los sujetos (los ciudadanos), los procedimientos y las instituciones democráticas y garantistas, las tomas de decisiones, hacia memes fantasmales (de fuerte vació semiótico y sobresaturación emocional) como la nación, la historia, la etnia, la patria. Estos memes requieren y remiten siempre “equipos de hermeneutas profesionales” que interpretan qué es la historia, quién decide los derechos colectivos o qué debe hacer la patria en detrimento de los ciudadanos individuales y concretos, la transparencia, el Estado de Derecho y otros procedimientos democráticos y republicanos de decisión.
El meme del “latrocinio fiscal”, por el cual las Comunidades Autónomas “ricas” (como Cataluña, pero aún más Madrid o Baleares) son explotadas y robadas por las comunidades “pobres”, debido a que el saldo fiscal entre la carga fiscal soportada sobre vecinos de estas comunidades es superior a la inversión del Estado en estas comunidades, representa una curiosa mixtura entre nacionalismo y neoliberalismo. Nacionalismo, porque se sustenta sobre los memes de la nación, los derechos colectivos e históricos, es decir, sobre una falacia hipostática que confiere naturaleza de individuos a memes abstractos, como la nación, la patria o la comunidad histórica nacional. Y neoliberalismo, porque sostiene que debe haber una simetría entre las aportaciones fiscales y las inversiones y servicios que se reciben del Estado. Esto supone la destrucción de la función pública de la fiscalidad y de la teoría de los bienes públicos y, por supuesto, la renuncia a la aspiración de una igualdad básica de servicios, que debería garantizar el Estado para todos los ciudadanos, como realización de los derechos fundamentales. La justicia, como igualdad e imparcialidad, es sustituida por la desigualdad y la solidaridad compasiva residual (el capitalismo compasivo de los “neocon” USA). Ésta deriva del capitalismo compasivo. Se sitúa en las antípodas de las nuevas demandas sociales de la izquierda, como es la Renta Básica Universal que desvincula el derecho a una existencia digna del salario y la producción económica mercantilizada.
La falacia hipostática es un buen vector de transmisión de memes, pues se fundamenta en la confusión entre “hechos brutos” y “hechos institucionales” - por usar la distinción de Ryle -. De este modo, se convierte un “hecho institucional” (una convención producto de la decisiones humanas), como es la nación, en un hecho bruto, como es una montaña o un árbol (un hecho objetivo ajeno a la voluntad social). Esta argumentación falaz produce “una ilusión de realidad” sobre los productos convencionales, como es la nación.
El recurso a la Historia y a los derechos históricos incurre también en dos tipos de falacias. Una primera es la “pots hoc, ergo proper hoc” (lo que está antes, es causa de); la causa de los derechos nacionales reside en la existencia de unos derechos históricos anteriores. Y una segunda falacia es la falacia naturalista, donde se confunde el contexto de explicación y el contexto de justificación. La historia puede servir para explicar la situación presente (contexto de explicación) pero no es un fundamento válido de justificación normativa. El fundamento del nacionalismo democrático y republicano no puede ser nunca la tradición o la historia. Ese recurso involucionista a la tradición y la historia es propio del nacionalismo reaccionario alemán reactivo, frente a la propuesta republicana revolucionaria francesa.
¿Se imaginan qué seria de la izquierda, del socialismo, de la ecología política, del feminismo inserto en una cultura política penetrada por esta lógica memética de las falacias descritas? ¿Qué peligro tienen estos memes fantasmales de la nación, los derechos históricos en manso del españolismo derechista? ¿No es, en realidad, el nacionalismo español, el modelo que copia el Estatut, en estas definiciones esencialistas de la nación o los derechos históricos?¿Qué podrán hacer los neoliberales con la cuestión del esfuerzo fiscal, si lo aplican a los individuos, a las clases sociales, las etnias o a los emigrantes?. Miedo me da… No es esta la cultura política que necesitamos a comienzos del siglo XXI.

11 enero 2006

Villabona no trasladará de módulo a las transexuales porque no están operadas


LA NUEVA ESPAÑA
EDITORIAL PRENSA ASTURIANA
Director: Isidoro Nicieza
ASTURIAS

Villabona no trasladará de módulo a las transexuales porque no están operadas

Otra presa, que sí fue intervenida, está internada en el área sólo para mujeresOviedo, I. RONZÓN La prisión de Villabona mantendrá en módulos de hombres a las cuatro presas transexuales, que reivindican su condición de mujer y que piden su traslado al departamento femenino, mientras no se sometan a una operación de cambio de sexo, según explicaron fuentes de Instituciones Penitenciarias. Las mismas fuentes precisaron, literalmente, que las cuatro internas, que en los archivos de la cárcel asturiana figuran con nombres masculinos, no pueden ser trasladadas de ninguna manera al módulo X -ocupado exclusivamente por internas- porque «tienen pene», tal y como se refleja en el informe médico que se realizó sobre ellas tras un reconocimiento. María Jesús Lastra, Elián Paredes, Cindy Carballido y Fany Suárez -son sus nombres femeninos- son las reclusas que reivindican un cambio en su situación penitenciaria. Una de ellas, Fany, llegó a iniciar una huelga de hambre para denunciar tanto su situación como la de sus compañeras en el interior del centro, aunque fuentes penitenciarias señalaron que hace unos diez días que la ha finalizado. El único motivo alegado por Prisiones para no cambiar a las cuatro presas de módulo es que por el momento ninguna de ellas se ha sometido a una operación de cambio de sexo. De hecho, la cárcel asturiana mantiene recluida en el módulo X a una mujer, P. -antes hombre-, que sí pasó por el quirófano y para la que, por esta circunstancia, no hubo ningún impedimento para internarla en el departamento de mujeres, explicaron las mismas fuentes. La interna lleva varios meses en el módulo X, donde ingresó directamente, al llegar a Villabona y pasar el reconocimiento médico. Francisco Garrido, portavoz estatal de Los Verdes y diputado en el Congreso adscrito al Grupo parlamentario Socialista, ha remitido una pregunta al Gobierno sobre la situación de las cuatro presas en la que pide que sean trasladadas al módulo de mujeres.

12 diciembre 2005

Por qué NO a los Presupuestos 2006



(Carta)

Estimados compañeros y compañeras,
Esta tarde, martes 16 de noviembre, hemos votado negativamente los PGE del 2006, después de votar negativamente casi todas las secciones (a excepción de Asuntos Exteriores y Cooperación y de la abstención en Medio Ambiente). Este voto es el resultado de un proceso similar al del año pasado - ya que no ha sido atendida ninguna de las enmiendas propuestas por Los Verdes - y de unos Presupuestos claramente contrarios a los objetivos programáticos pactados entre el PSOE y LV.
Entre los argumentos que sostienen este voto negativo, quiero destacar:
- La no admisión de ninguna enmienda de Los Verdes a los PGE, incluidas las enmiendas territoriales presentadas por los compañeros y compañeras de Asturias, Canarias y Andalucía.
- La sensatez y moderación de estas enmiendas, que perseguían un giro ecológico posible y necesario en el contexto del modelo de desarrollo español, en políticas - casi inexistentes - de fomento de un sistema energético eficiente y renovable, en la agricultura ecológica, y en la inversión forestal y del I+D+I no militarizado.
- Los PGE del 2006 estaban diseñados sobre parámetros claramente insostenibles, que siguen incidiendo en un modelo de desarrollo basado en el consumo intensivo de recursos naturales y mano de obra barata (emigración), muy ineficiente (el menos eficiente de la UE), muy contaminante (la emisión de gases de efecto invernadero sigue creciendo y nos alejamos de Kyoto), con un alto nivel de dependencia energética (petróleo, gas, nucleares). Por el contrario, este modelo de desarrollo tiene un nivel de consumo de capital tecnológico muy bajo, un gran déficit en la balanza comercial exterior y un gradiente creciente de endeudamiento de las familias españolas.
- Entre los aspectos más negativos de la propuesta de PGE 2006 destacan:
. La mínima inversión en ahorro y eficiencia energética, energías renovables (no llega a los 100 millones de euros), inversión forestal o políticas de cambio climático y cumplimiento de Kyoto (la inversión se la lleva el espejismo de almacenamiento subterráneo de CO2 del CIEMAT).
. La nula previsión presupuestaria sobre el abandono de la energía nuclear, con inversiones en el ITER (proyecto de investigación de un reactor termo-nuclear de fusión).
. La falta absoluta (ni un solo euro) de inversión en agricultura y ganadería ecológica (un año más… Y van dos).
. La inversión en I+D militar, que asciende a 1.683 millones de euros (un 26 % del total de fondos destinados a investigación), con un crecimiento del 27% con respecto al 2005 (once veces más que todo lo destinado a eficiencia y energía renovables)
. El peso de la inversión del Ministerio de Fomento en autovías, autopistas y AVE ( más del 80%), sobre el ferrocarril convencional.
Esta situación ya ocurrió el año pasado y, por responsabilidad, decidimos votar positivamente. Pero con el compromiso de que en los PGE de 2006 no volvería a suceder una situación similar. Sin Embargo, lamentablemente, ha vuelto a repetirse.
Nuestras enmiendas no pretendían, lógicamente, cambiar radicalmente ni el modelo, ni los PGE del 2006, pero sí introducir algunos elementos de cambio, sobre sectores ecológicamente estratégicos (energía, agua, agricultura, masas forestales, investigación, fiscalidad) que ayudara a un progreso y gradual giro ecológico hacia la sostenibilidad.
Hemos votado NO, en coherencia, pues estos PGE ni son nuestros, ni se ha contado con nosotros. Estos PGE del 2006 nos alejan, cada vez más, del cumplimiento de Kyoto. Nuestro acuerdo con el PSOE sólo nos obliga a cumplir el Programa, y nunca a ningún tipo de lealtad amorfa y servil, por encima de nuestros objetivos políticos comunes y pactados.
Es importante, también, reseñar que otras fuerzas políticas, que juegan a la demagogia ecologista y radical, como ERC e IU, sí han votado favorablemente a estos PGE.
La situación es preocupante, y el acuerdo con el PSOE atraviesa un momento delicado, porque también atraviesa un mal momento la política ecológica del Gobierno. Baste recordar la ambigua posición del Gobierno sobre la energía nuclear o sobre el reglamento REACH. Pero nosotros queremos manifestar nuestra total disposición y compromiso con el gobierno de izquierda progresista, frente a los ataques de la derecha extrema - que es, hoy, el PP - y con el Grupo Parlamentario Socialista. Pero siempre sobre las bases de los objetivos políticos pactados, el diálogo y el reconocimiento mutuo.

Francisco Garrido Peña