20 abril 2006

"Disease Mongering": el tráfico de enfermedades inventadas


En la segunda semana de abril, se ha celebrado, en Australia, una Conferencia Internacional sobre el “disease mongering”, que viene a significar, en castellano, algo así como “tráfico o comercio de enfermedades”. Estas enfermedades ficticias son inventadas o producidas, por parte de las grandes compañías farmacéuticas, con el fin de medicalizar con productos propios ad hoc. Hace muy poco años, y en un publicación tan respetable como al Brithis Medical Journal, los investigadores Ray Moynihan, Ioana Health y David Henry, en un artículo titulado «selling sicness: the pharmaceutical industry and disease mongering» (br med j 2002; 324: 886-891.), demostraban cómo los laboratorios farmacéuticos estaban inventando unas supuesta disfunción sexual femenina, para ofertar tratamientos con drogas.

Se trata de la extensión, al campo del mercado y la industria farmacéutica, de algo que ya hace muchos años se desarrolla en el resto de la industria: la creación de nuevas o falsas necesidades, para el consumo de nuevos productos. Este es, en realidad, el nuevo producto: la fabricación de necesidades. ¿Qué ha fabricado, nuevo, Estados Unidos, sino el american way life? Se trata de crear mundos ilusorios, no para responder a demandas y necesidades reales y preexistentes - como hacia la religión -, sino para generar demandas y necesidades también ilusorias. Pero, llevar esto al ámbito de las enfermedades, parece muy fuerte… Un mundo ilusorio de patologías inventadas…
La industria farmacéutica no se centra en responder a las múltiples enfermedades que no tienen hoy una terapia precisa, sino en inventar enfermedades masivas en occidente. La técnica reside en `patologizar situaciones y estados que no lo son, como la menopausia, la vejez, la tristeza, para, a continuación, proponer el correspondiente nuevo medicamento. La pubertad, la delgadez o la gordura son enfermedades medicalizadas. Este es el caso de la anorexia, una supuesta enfermedad exagerada hasta el paroxismo y que arroja unas cifras de mortalidad muy inferiores a otras muchas patologías silenciadas (una media de tres defunciones al año, en los últimos cinco años).
Y lo peor de todo esto no es el engaño y la estafa consiguiente, sino que esta patologización falsa acaba siendo finalmente patogénica. Es decir, que uno o una, acaba a la postre, estando enfermando, producto del consumo de fármacos inútiles y de males inexistentes. Esto sin tener en cuenta los efectos sicológicos y sociales del stress y la dependencia del poder médico y farmacéutico, que la dinámica del desease mongering provoca.
Esta es la realidad de la industria farmacéutica. Entre la imagen beatífica que los laboratorios difunden de sí mismos, como centros de lucha contra la enfermedad, y la imagen terrorífica de propagadores de enfermedades que ellos crean para luego combatir, la realidad es menos buena y menos mala. Difundir falsas enfermedades con falsos remedios. Esta media maldad es más rentable y menos costosa. La maldad tibia es quizás la esencia de la maldad en el mundo y, por ello, infinitamente más peligrosa que las tenebrosas historias de conejillos de indias.
En esto días en que se discute en el Congreso y el Cenado una nueva Ley del Medicamento, sería necesario que esta perspectiva hubiera estado más presente en los debates y en las enmiendas. Desafortunadamente, la nueva ley no nos previne frente a esta tendencia de la mercadotécnica farmacéutica, y sólo se imponen en facilitar el acceso más generalizado a los productos de los laboratorios, y no a cuestionar su necesidad o su utilidad.
Francisco Garrido Peña

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola soy quimico farmacéutico y veo desde hace un tiempo con mucha desilucion la forma en que se "venden" estas enfermedades que nunca lo fueron, no se donde vamos a parar, ahora todos dicen estar depresivos, que ser calvo es enfermedad, pero hasta que punto?, que ser viejo es enfermedad, luego diran que los que rien poco estan enfermos, en fin.

Deberian regular la publicidad que realiza la industria farmaceutica, tal vez que la informacion la hagan llegar a los que realmente saben del tema y que puedan discriminar si el paciente realmente necesita el medicamento o esta "somatizando" por todo lo que ha sido bombardeado por la industria farmaceutica en los medios.

Carmen Sánchez Carazo dijo...

Muy interesante lo que cuentas. Tecito, creo que es más información a los ciudadanos